Generalmente la estrella de este plato es la cremosa salsa de ají amarillo, pero esta vez es mejor hablar de la papas. Las papas nativas, hasta hace poco desconocidas, están reclamando su lugar en medio de las amarillas y huayros. Sus nombres son tan poéticos como los colores que llevan dentro. La Illa pilpintu (mariposa radiante) tiene la pulpa amarilla delineada con finas líneas lilas; la Kusi shonq’o (corazón alegre) es rosa por dentro; la Puma chaqui (garra de puma), tiene la marca del felino en el corazón; la Paq’ariyt’ica (flor de la mañana) muestra flores fucsias; la Inti kallpa (fuerza del sol); deslumbra con su amarillo brillante; la Munya tuta (pasión de medianoche) tiene un oscuro interior morado. Ahora, imagine un plato de huancaína con esos colores.

































